Treinta lideresas indígenas de seis territorios del país iniciaron un proceso de formación especializado impulsado por la Confederación Nacional de Mujeres Indígenas de Bolivia (CNAMIB), orientado a fortalecer la gobernanza territorial y la formulación de proyectos sociales con impacto en sus comunidades, como parte de la «Escuela de liderazgo» en esta segunda versión.

El programa, desarrollado en coordinación con la Universidad NUR, corresponde a la segunda versión del curso “Especialista en Gobernanza Territorial Indígena y Justicia Ambiental para la Formulación y Gestión de Proyectos Sociales”, que forma parte de la Escuela de Liderazgo de la organización. Esta iniciativa busca consolidar capacidades en liderazgo, administración de recursos y gestión transparente, promoviendo la participación activa de mujeres indígenas en procesos de desarrollo territorial.

La formación se estructura en módulos que abordan desde la historia del movimiento indígena hasta la comunicación estratégica, la gestión administrativa y la rendición de cuentas, combinando contenidos teóricos con un enfoque práctico. Como parte del proceso, las participantes diseñarán propuestas que respondan a necesidades concretas de sus territorios, con la posibilidad de ser implementadas a futuro.

Desde la CNAMIB se destacó que este proceso formativo no solo busca fortalecer conocimientos técnicos, sino también generar resultados tangibles en los territorios, contribuyendo al ejercicio pleno de los derechos de las mujeres indígenas y al desarrollo sostenible con enfoque de justicia ambiental.

«Somos 30 estudiantes, necesitamos estar muy bien preparadas para encaminar nuestras organizaciones y para seguir apostando por este grupo, estamos apostando que sean lideresas jóvenes. No dejemos pasar esta oportunidad y nos concentremos», dijo la presidenta de la CNAMIB, Wilma Mendoza.

Las participantes provienen de los territorios Cavineño, TIM, TIMI, Movima, Lomerío y Tsimane, lo que garantiza una representación diversa de las tierras bajas de Bolivia. Este esfuerzo da continuidad a la primera versión del programa, que ya logró la formación de decenas de lideresas, consolidando una base organizativa con capacidad de incidencia en sus comunidades.