Por: María Rosario Cunavi – Lideresa del Territorio Indígena Mojeño Ignaciano (T.I.M.I.)

Durante muchos años, las mujeres indígenas fuimos vistas únicamente como apoyo en las tareas del hogar, la crianza o incluso en actividades como la caza. Nuestra voz pocas veces era tomada en cuenta para decidir sobre el rumbo de nuestras comunidades y territorios. Sin embargo, esa realidad ha ido cambiando gracias a la lucha constante de muchas hermanas que abrieron camino para que hoy podamos participar y ejercer nuestros derechos.

Defender el territorio no es solamente cuidar la tierra o el bosque. Cuando una autoridad indígena defiende el territorio, también está defendiendo la vida, la humanidad, el futuro de la niñez y la juventud, y el derecho de las mujeres a vivir con dignidad. El territorio es vida, y por eso las mujeres también tenemos un papel fundamental en su protección y en la toma de decisiones.

Hoy podemos decir que hemos avanzado en el reconocimiento de nuestros derechos. Antes no existía igualdad ni equidad para las mujeres dentro de muchos espacios orgánicos y políticos. Ahora estamos presentes, participamos y somos elegidas para asumir cargos dentro de nuestras organizaciones y estructuras de representación. Los hermanos varones también han comenzado a reconocer que las mujeres no solamente acompañamos los procesos, sino que también lideramos, proponemos y defendemos.

La participación de las mujeres indígenas fortalece a nuestras comunidades porque aporta otra mirada sobre el cuidado, la organización y la defensa colectiva. Todos somos iguales y todos debemos tener la oportunidad de participar en espacios orgánicos, políticos y públicos. La equidad de género no debilita a los pueblos indígenas; al contrario, los fortalece.

Nuestra lucha también busca acompañar a las hermanas que todavía sufren discriminación, violencia o vulneración de sus derechos. Muchas veces el desconocimiento ha sido utilizado para silenciarnos. Por eso es importante compartir información y fortalecer procesos de formación para que las mujeres conozcan sus derechos y puedan ejercerlos plenamente.

Las mujeres indígenas seguimos firmes. La lucha continúa y no termina hasta lograr una participación plena, respeto a nuestros derechos y una verdadera igualdad dentro de nuestras comunidades, organizaciones y territorios. Porque cuando las mujeres avanzamos, también avanza la defensa de nuestros pueblos y de la vida.