Un estudio de campo documenta la situación de más de 190 familias de San Miguel del Martirio y aportará al octavo informe alternativo ante el Comité CEDAW de la ONU

Las mujeres indígenas T’simane de la comunidad San Miguel del Martirio viven entre la escasez de agua y alimentos, la falta de atención municipal en salud y educación, y una violencia de género que en gran parte no llega a la justicia. Así lo revela el trabajo de campo realizado del 16 al 19 de septiembre con la participación de la Confederación Nacional de Mujeres Indígenas de Bolivia (CNAMIB), cuyos resultados alimentarán el octavo informe alternativo que se presentará ante el Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (CEDAW).

Los datos recogidos en la Defensoría de la Niñez y Adolescencia (DNNA) de San Borja muestran una tendencia alarmante: los casos registrados de violación, estupro y abandono de menores pasaron de 24 en 2021 a 82 en 2025, con cifras intermedias de 58 en 2022, 52 en 2023 y 74 en 2024. Entre enero y septiembre de 2026 ya se contabilizan 29 casos, entre ellos un homicidio. Las víctimas se concentran principalmente entre los 14 y 15 años, edad en la que muchas de ellas ya son madres.

Las cifras oficiales, sin embargo, muestran solo una parte del problema. Según el Servicio Legal Integral Municipal (SLIM), muchas familias prefieren resolver los casos dentro de sus comunidades por miedo, por la distancia o por no contar con recursos para trasladarse a denunciar. En las entrevistas realizadas en San Miguel del Martirio también surgieron relatos de violencia que la comunidad tiende a atender internamente, sin intervención de la justicia ordinaria. El SLIM registró además entre 18 y 21 casos anuales de separación y demanda en uniones libres entre 2023 y 2025.

A la violencia se suma una crisis de subsistencia. La comunidad, de más de 190 familias, enfrenta pérdida de semillas y alimentos por efecto del cambio climático, agravada por incendios recientes, además de persistentes problemas de desnutrición. Ante la ausencia de respuesta de las autoridades, las familias han recurrido a la medicina natural y han reconstruido sus viviendas por cuenta propia.

Una de las principales barreras identificadas es el idioma. La comunidad solicitó a las autoridades municipales, locales y departamentales la realización de talleres de sensibilización en idioma tsimane, con materiales bilingües y traductores, para que la información sobre sus derechos llegue efectivamente y que este proceso «no sea un archivo más».

El estudio se desarrolló con metodologías participativas. Se inició con una reunión de coordinación con el Gran Consejo Tsimane (GCTs), la Organización de Mujeres Indígenas Tsimanes (OMITs) y corregidores de distintas comunidades. En San Miguel del Martirio se entrevistó a sabios de la comunidad, docentes, personal de salud y al directorio comunal sobre temas como salud y maternidad, educación de niñas y adolescentes, liderazgo de las mujeres, economía familiar, territorio y mecanismos comunitarios de protección. El equipo también se reunió con el SLIM, la DNNA y con Yesenia Cari, secretaria de Género del GCTs.

La actividad forma parte del proyecto «Consolidación de la tenencia territorial en las tierras bajas de Bolivia – Fase II», con apoyo de Tenure Facility, y contó con la articulación de la Alianza de Mujeres, la PBFCC y el Territorio Indígena Tsimane