Ley 118 de Bosques y Otros Sistemas de Vida: Incidencia Climática y Mujeres Indígenas
En Bolivia, la emergencia climática avanza más rápido que las respuestas del Estado. En medio de este panorama, las mujeres indígenas se han convertido en una de las voces más firmes en defensa de los bosques y de los sistemas de vida del país. Su participación en la socialización del Proyecto de Ley N.º 118 evidenció no solo su liderazgo, sino también la falta de voluntad política para enfrentar la crisis climática.
El país enfrenta una de las tasas más altas de deforestación de la región, acompañada por incendios forestales cada vez más severos y sequías prolongadas. Ante esta situación, organizaciones indígenas de Tierras Altas y Tierras Bajas, junto a la PBFCC y otros sectores de la sociedad civil, impulsaron el Proyecto de Ley 118, una propuesta que busca frenar la deforestación y prevenir incendios desde una visión territorial e intercultural.
Sin embargo, el proceso expuso una realidad preocupante: en la Asamblea Legislativa Plurinacional especialmente en el Senado existe un conocimiento limitado sobre el enfoque indígena y un evidente bloqueo político para avanzar hacia regulaciones ambientales más estrictas. Intereses agroindustriales, ganaderos y mineros incidieron en el estancamiento de la norma.
Frente a ese muro político, las mujeres indígenas recurrieron a la movilización social como principal herramienta. La “Marcha por los Bosques y Otros Sistemas de Vida”, realizada en la ciudad de La Paz, logró abrir espacios de diálogo con 28 autoridades legislativas electas para el periodo 2025–2030 y acercó la agenda climática indígena a sectores urbanos que habían estado distantes de estos debates.
El proceso dejó tres aprendizajes clave: la necesidad de combinar evidencia técnica con acuerdos políticos amplios, la persistencia de sectores que frenan cualquier avance ambiental, y la eficacia de la presión social para abrir caminos donde la política institucional se cierra.
Aunque el Proyecto de Ley 118 no fue aprobado, la incidencia liderada por las mujeres indígenas fortaleció la cohesión organizativa, amplió la articulación territorial y posicionó la defensa de los bosques como una causa nacional, no solo indígena.
Ahora, las lideresas avanzan hacia un nuevo desafío: sostener la movilización y consolidar alianzas con otros actores urbanos, la academia y organizaciones sociales para que sus propuestas no queden fuera de futuras normativas ambientales.
La experiencia deja un mensaje claro: cuando las mujeres indígenas articulan territorio, conocimiento y organización, logran mover fronteras políticas y abrir posibilidades para un país que aspire a vivir en equilibrio con sus bosques y sistemas de vida.
Socióloga especializada en género, interculturalidad y gobernanza territorial. Con más de diez años de trabajo con pueblos indígenas, fortalece organización, derechos y liderazgos de mujeres indígenas.